Escúchate antes de que sea tarde
Los tres meses siguientes fueron duros para mí.
Os preguntaréis por qué…
Todo empezó cuando comencé a tener diarreas constantes. En ese momento, el miedo se apoderó de mí, porque no me atrevía a tomar ninguna medicación estando embarazada. Cada visita a urgencias era frustrante; sentía que no me escuchaban, que minimizaban lo que me estaba pasando.
Pasaron los días, y la situación no mejoraba. Insistí una y otra vez, enviando innumerables correos al servicio de Gastroenterología, hasta que finalmente decidieron adelantarme la medicación. Fue entonces cuando, poco a poco, empecé a encontrarme mejor...
Pero de esa experiencia quedó algo más difícil de curar: un miedo inconsciente a comer. Cada comida venía acompañada de dudas, de inseguridad, de ese temor constante a volver a sentirme mal.
Fue una etapa complicada, no solo físicamente, sino también emocionalmente.
Consejo: daros de baja en el trabajo en cuanto os sintáis cansadas.
Os preguntaréis por qué…
Todo empezó cuando comencé a tener diarreas constantes. En ese momento, el miedo se apoderó de mí, porque no me atrevía a tomar ninguna medicación estando embarazada. Cada visita a urgencias era frustrante; sentía que no me escuchaban, que minimizaban lo que me estaba pasando.
Pasaron los días, y la situación no mejoraba. Insistí una y otra vez, enviando innumerables correos al servicio de Gastroenterología, hasta que finalmente decidieron adelantarme la medicación. Fue entonces cuando, poco a poco, empecé a encontrarme mejor...
Pero de esa experiencia quedó algo más difícil de curar: un miedo inconsciente a comer. Cada comida venía acompañada de dudas, de inseguridad, de ese temor constante a volver a sentirme mal.
Fue una etapa complicada, no solo físicamente, sino también emocionalmente.
Consejo: daros de baja en el trabajo en cuanto os sintáis cansadas.
Una mamá en modo gemelos.
Anuska
Suscríbete en:
http://eepurl.com/jDpy2g
Comentarios
Publicar un comentario